Bueno, decir fin de semana en Cangas de Onís, es sinónimo de fin de semana en Picos de Europa. Desde que «conocí» la montaña, nada me ha impresionado más que Picos de Europa. Aún son pocas las rutas que he hecho por sus macizos, pero la primera no la olvidaré jamás, amanecer en Sotres, levantarte, retirar la cortina, y encontrarte con una mañana de cielo azul. Las 8:00 de la mañana y el desayuno esperando, una magdalena y una buena taza de café con leche. Al coche y camino de Pandébano. Mochila al hombro y a caminar, unos pocos metros y él nos da los buenos días, empieza a asomarse y a jugar al escondite contigo… Pero… ya me estoy desviando, esto quedará para otra ocasión…

Santa Cueva

Volviendo al fin de semana en Cangas de Onís… Comenzamos de viernes, viernes ya muy tarde, ya que a eso de las 12:00 de la noches estábamos llegando a Covadonga, si el sitio espectacular por el día, por la noche es un sitio mágico. La aventura comenzaba, la idea era dormir allí, todo preparado, sacos, coche… pero… ¿y ese cartel? «Prohibido Pernoctar». Tocaba cambio de planes, buscar otro sitio, parece ser que en Covadonga no se puede dormir. Rumbo pues a Cangas de Onís, que mejor sitio que un aparcamiento de autocaravanas. Previo paso por la villa, sorprendente el buen ambiente que había, aparcamos al lado de la carretera que por la mañana nos llevaría de nuevo camino de Covadonga. Un cafetín, la cena y a dormir.

Estábamos cansados, eran las 9:00 y aún seguíamos en el saco. Tras volver a colocar todo, y tomar el pertinente desayuno, rumbo a Covadonga. La lluvia y la niebla nos dieron una tregua y así pudimos hacer estas maravillosas fotos. Covadonga es un lugar mágico, a poca altura y muy cerca de todo.

Carretera de Los Lagos cortada por la nieve, quedará para otra vez… volveremos. Tras toda una mañana en Covadonga, rumbo a Cabrales, apenas media hora desde Covadonga. A comer con estas maravillosas vistas:

Picu Urriellu

Te deja sin palabras…

Una vez que comimos, decidimos acercarnos a Tielve, por supuesto, a comprar un buen Queso Cabrales. Es ya una tradición que si pasamos por Tielve hay que parar a comprar el queso. Allí nos dijeron que la carretera a Sotres estaba bien limpia, entonces decidimos subir a Sotres. En principio si estaba limpia, pero los «argallos» de nieve hacían que cada poco la carretera quedase totalmente cortada. Tocaba esperar a que la limpiasen para proseguir nuestro viaje. Una vez en Sotres, la cantidad de nieve acumulada era bestial. Una breve parada y bajo la promesa de volver más pronto que tarde, nos encaminamos de nuevo a Arenas de Cabrales, donde tras una breve parada nos pusimos rumbo a Cangas de Onis de nuevo, donde nos esperaba el Hotel Casa de Campo, primer hotel al que viajamos con Teo.

El hotel, muy recomendable. Situado en un lugar increíble, al lado del río, y con una finca enorme a tu disposición. Si le quieres poner una pega, está totalmente alejado de Cangas de Onis, vamos, que no puedes ir caminando. La cena muy rica y el desayuno consiste en un pequeño «buffet».

Categorías: Montaña

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